15 de Noviembre, 2018
Radio Mercosur
Opinión

UNA NUEVA Y GLORIOSA NACIÓN

El 9 de julio es una de las celebraciones más caras al sentimiento de los argentinos, aquellos que saben amar a la Patria, los que trabajan por ella y respetan sus leyes y compromisos.

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   Por eso, se recuerda tamaño acto de sentimiento patriota y de valor democráatico, como una -sino la más importante- celebraciòn de los argentinos.

Esta fecha no debe teñirse de partidismo político, sí de respetar una actitud política que tuvo la fortaleza de enfrentar al poder extranjero y comenzar a transitar el sendero que lo llevarìa a constituirse en una república con todos los atributos, derechos y obligaciones de la nueva Nación. 
   Ese acto de amor por la tierra que se pisaba, que ya habìa sido la cuna de cientos de argentinos culturizados, hijos procisamente de este suelo, fue refrendado por el tiempo y el reconocimiento mismo del gobierno de España, antigua propietaria de estos lares.  Ella había quedado, ya, relegada a un segundo plano porque aquí, en Amèrica, decenas de patriotas habìan decidido vivir a su manera, trabajar por lo suyo y criar a sus hijos en el territorio libre de esta nueva y gloriosa Nación.
   Los tiempos pasaron. Vinieron las luchaas por el Poder, por la fuerza, por las ideologías. Llegaron los hombres que usaron las armas de la Patria para atacar a propios y extraños, a unos por supuestos actos de traición, a otros por la imposición de ideologías que, por entónces, eran contrapuestas. 
   La historia Argentina se fue construyendo con el costoso resultado del esfuerzo, de la lucha polìtica y de la sangre de muchos hombres de la Patria, quienes, equivocados o no, no trepidaron en jugar su propia  vida y sus haciendas, por las ideas que pensaban eran las más adecuadas para este nuevo país.
   Y asì emergieron los grandes hombres que sentaron las bases de la Nación Argentina: Moreno, San Martìn, Belgrano y otros tantos en todos los tiempos de la Naciòn. Pero la Patria nueva tambièn fue regada con la sangre de los propios argentinos y algunos extranjeros injertados para lograr este duro e inconmensurable objetivo. Los nombres de los 29 Congresales de Tucumán, han pasado a la historia por haber firmado el Acta de la Independencia; casi ninguno es conocido por la mayorìa de los argentinos de estos tiempos de inmediatez, de pequeñeces, de intereses creados negativos, de revueltas de jóvenes extraviados por culpa de su escasa educación y llevados como un toro de la argolla por los peores hombres de la vanalidad, la corrupción y de la violencia enquistada en la vida política de la Nación. 
   Teníamos el Himno, la escarapela, la bandera y finalmente, esos ilustrados hombres de la época, nos dieron la libertad a travès de un Acta de la Independencia que debiera ser leìda por todos los argentinos.  
   Sin embargo, la vulgaridad, la grosería, la corrupción y la droga, llevan a nuestras nuevas generaciones a no leer ni los diarios, pero sì a leer las proclamas subversivas y desestabilizadoras de los patrones del delito y de los malos ejemplos queabarrotan las calles y las escuelas de la Argentina.
   9 de julio: fecha por la que debiéramos unirnos todos por la Patria, sin diferencias de clases, ni de status social ni de instrucción. Nos debiera unir el trabajo con el cual protegemos a nuestras familias, el esfuerzo diario para levantar a la Patria alaicaída y a transitar todos juntos hacia el destino de libertad y de crecimiento que aquellos hombres de Julio nos marcaron con su arrojado gesto de poner su firma, sus bienes y sus vidas en aras de la Independencia Argentina, la libertad y la Independencia con la cual jugamos como necios y despreciables poniendo a la Argentina en el verdadero peligro de la desintegración y la pérdida de nuestra preciada identidad nacional por la cual apuestan los repudiables personeros que anhelan la destrucción de la democracia a los gritos y con los bombos.
   El 9 de julio no es una celebración más, es, nada más ni nada menos, que el día del verdadero sentido de la paz, del honor, del crecimiento y del futuro de los argentinos, que debièramos respetar y proteger para la obtenciòn de todos los bienes que necesitamos y que todos los dìas, en peleas carentes de sentido, ponemos a navegar en el mar sin nombre y a la deriva.  
 
Jorge Domingo D´Amario Cané
 jorgedamario@yahoo.com.ar