23 de Octubre, 2018
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MERCOSUR : DECLARACIONES DE FEDERICO FERNANDEZ DE ARGENTINA

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Santa Cruz de Tenerife - CANARIAS - La visita de Rajoy -en su momento- a la Argentina fue no solo retribución de la que hizo el año pasado Macri a Madrid, sino sobre todo porque facilitó «la normalización de una relación entre los dos países que durante el kirchnerismo había sido muy violentada con episodios como la confiscación de YPF-Repsol».
 
Así lo sostiene Federico Fernández, investigador del Austrian Economics Center (Viena) y presidente de la Fundación Bases (Rosario, Argentina), ambas instituciones dedicadas al estudio de la economía a la luz de la escuela austriaca, la de Hayek y Mises.
 
 
Con motivo de su visita a Tenerife para ser parte del Free Market Road Show que organiza el Instituto Atlántico, Fernández rescata el hecho de que España y Argentina «están muy comprometidos y haciendo todo lo posible por lograr que se firme el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur», algo que es «importantísimo» y que tiene en este momento dos enemigos, sostiene, «el gobierno de Francia y el de Brasil, obviamente, por motivos proteccionistas».
 
Para Europa, este tratado significaría «un regreso a un perdido protagonismo internacional, cuando el eje anglosajón está en retroceso, sobre todo en asuntos de comercio, con la retórica proteccionista de Trump y Gran Bretaña saliendo de la UE con consecuencias que todavía no podemos saber».
 
Por su parte, para los países del Mercosur, «sería muy importante tener acceso a los mercados europeos y que los productos europeos puedan entrar sin aranceles a nuestros mercados, ya que nos volvería economías mucho más dinámicas y competitivas. Como todo acuerdo de libre comercio, es de naturaleza "ganar-ganar"».
 
Frente a las críticas que despiertan algunas políticas económicas de Macri, que han causado cierta decepción, porque se esperaban mayores cambios con respecto a los años previos, rescata que la situación «poco a poco mejora» y que la economía argentina se estima que crecerá más del 3 por ciento en los próximos cuatro años, «lo que para Argentina es poco, pero es bastante más que lo que crecíamos en años de los Kirchner».
 
 
El también columnista centra sus preocupaciones en la situación de la Justicia: «El 12 de abril hubo marchas muy grandes en todo el país, reclamando una reforma judicial porque la corrupción no está recibiendo el mismo tratamiento que recibe en Brasil o Perú. Pensemos en el caso Odebrecht, que ha causado repercusión en toda Iberoamérica, salvo Argentina, donde no hay ningún detenido y ni siquiera se ha empezado a tratar en los tribunales. El presidente Macri no es un dictador y no puede reformar brutalmente el sistema judicial, ni el peronismo lo desea porque va en contra de sus intereses, pero dentro de ese margen el gobierno está tratando de hacer todo lo que puede».
 
Echando la vista atrás, cree que la destrucción institucional es el peor legado del kirchnerismo, «como ocurre con todo gobierno populista». Se trató a su juicio de un proyecto que, como el chavismo en Venezuela, «se propuso la destrucción de las instituciones republicanas y democráticas, porque a eso íbamos, pensemos en que llegamos a tener un presidente de la Cámara de Diputados que se enorgullecía de ser el escribano del gobierno, de firmarle todos los proyectos de ley como un mero trámite».
 
El enrarecimiento de las relaciones internacionales es «otro legado nefasto, con problemas con los países históricamente más cercanos, como España y Uruguay, para pasar a tener como aliados a muchos de los peores países del mundo».
 
Venezuela, sin salida
Con respecto a la situación en Venezuela, afirma que hay «un agotamiento por parte de la sociedad civil, porque desgraciadamente las manifestaciones callejeras, valerosísimas, no llevaron a ningún cambio, en buena parte porque la oposición venezolana se mueve entre lo inhábil, lo estúpido y lo corrupto». De esa oposición, «que ha traicionado a la ciudadanía», solo cree que se salvan «algunas honrosas excepciones», como María Corina Machado.
 
Hoy, Venezuela «se debate entre algo que ya podemos describir como una tragedia humanitaria (con hambre y muerte por enfermedades derivadas de la crisis) y un gobierno que ya se desliza muy rápidamente hacia una dictadura absoluta».
 
Sobre el fenómeno Donald Trump, señala la retórica contra el comercio como la parte más peligrosa de su accionar político. «Ha retirado a Estados Unidos del acuerdo comercial Transpacífico y ahora con todo este jugueteo con el establecimiento de aranceles al acero chino y otros metales ya la retórica está empezando a tener cuestiones de puesta en práctica y eso es grave», indica.
 
A su juicio, «cuando hablamos de guerra comercial tenemos que pensar en dos cosas: con el proteccionismo nos imponemos a nosotros mismos lo que nos harían nuestros enemigos en momentos de guerra, ya que en vez de que otros nos bloqueen los puertos, lo hacemos nosotros mismos. Los primeros que sufren son los ciudadanos del país al que se impone el proteccionismo» afirma.
 
 
En segundo lugar, el proteccionismo suele ser la antesala de la guerra de verdad, de modo que las guerras comerciales no son buenas noticias para nadie. Esperemos que el gobierno chino, que parece increíble pero nos da lecciones de libre mercado, confirme algunos indicios de que está tratando de bajar la tensión en esto, estableciendo más apertura económica. Ese es el camino, porque el mundo viene creciendo mucho y bajando niveles de pobreza, por lo tanto, necesitamos más libre comercio, más interconexión y que los países se dediquen a vender y comprar cosas entre sí, no a buscar la guerra de ningún tipo».
 
 
Fuente: ABC - España
Guacimara Hernández
@ABC_Canarias
Santa Cruz de Tenerife
27-06-2018